Mensajeros de la Paz Extremadura

  • Diario Digital | sábado, 31 de octubre de 2020
  • Actualizado 17:44

Un día más es un día menos

Ahora sabemos lo que es el dolor en primera persona, el miedo a que los primeros síntomas se vean confirmados por un análisis con resultado positivo, la impotencia frente a una situación tan inédita como trágica
Un día más es un día menos

En la segunda semana del Estado de Alarma, cuando se cumplía el undécimo día de confinamiento, hemos conocido en nuestras residencias lo que es enfrentarse cara a cara con el coronavirus. Ahora sabemos lo que es el dolor en primera persona, el miedo a que los primeros síntomas se vean confirmados por un análisis con resultado positivo, la impotencia frente a una situación tan inédita como trágica.

En estas dolorosas situaciones, no obstante, hemos vuelto a comprobar los beneficios del trabajo en equipo, la implicación de todos nuestros trabajadores y trabajadoras más allá de sus competencias, su valía y compromiso profesional. Su premura por adaptar servicios y talleres a las actuales medidas de seguridad. Su empeño por teñir de normalidad el día a día de los mayores a su cargo, por facilitarles lo que más les hace disfrutar ya sea cine, música, juegos de mesa o las exitosas videoconferencias familiares. Su empeño por transmitir alegría. Las páginas de este diario están llenas de ejemplos de todo ello. Ejemplos que muestran la calidad profesional y la calidez humana de quienes conforman Mensajeros de la Paz Extremadura.

Al mismo tiempo que la lucha arreciaba en los centros sociosanitarios bajo nuestra gestión, la solidaridad y las acciones altruistas en nuestro entorno se han ido multiplicando.

A la labor encomiable de aquellos ayuntamientos donde gestionamos sus residencias de mayores se han sumado en las últimas jornadas otros detalles que hablan de la generosidad de la sociedad. A las mascarillas cosidas por personas con discapacidad intelectual en el taller textil de Nuñomoral, se han sumado las mascarillas creadas a destajo por mujeres de Coria, Villasbuenas de Gata y Moraleja para donarlas a nuestra organización. Ciudadanos y ciudadanas anónimas, empresarios serragatinos y vascos de raíces serranas, profesionales de la sanidad con quienes a lo largo del año trabajamos nos han hecho llegar material de protección para nuestro equipo profesional y nuestros mayores, desinfectante para las manos, palés llenos de agua mineral… A todos ellos, a todas ellas, gracias.

Mensajeros de la Paz Extremadura continúa dando la batalla por mantener fuera de nuestros linderos el virus que tantos estragos está causando en las familias. Son días muy difíciles en los que la actividad frenética no hace que aceleren su paso.

Los protocolos implementados desde nuestra organización, el acopio de material sanitario realizado en las fechas previas a la declaración del Estado de Alarma… todo se ha hecho con el único fin de garantizar la seguridad y el bienestar de las personas que viven con nosotros, tanto en las trece residencias públicas de mayores como en el centro residencial para adultos con discapacidad intelectual y en la comunidad terapéutica Rozacorderos. Todas ellas ubicadas en la Extremadura rural.

Los días pasan, el agotamiento va haciendo mella, el material se va acabando. La imaginación, el altruismo y la voluntariedad necesitan refuerzos. Necesitamos ahora el apoyo prometido en los primeros días de la pandemia. Necesitamos saber que no estamos solos.

Un día más es un día menos para que todo esto acabe pero también son 24 horas menos para que llegue el material sanitario y de protección frente a la Covid-19 prometido por las administraciones públicas.