Mensajeros de la paz Extremadura

  • Diario Digital | lunes, 18 de noviembre de 2019
  • Actualizado 10:19

Nueve usuarios pasan una tarde de campo en Moraleja

Una jornada de convivencia en la que también tuvieron cabida el conocimiento de nuevas especies arbóreas y el disfrute de animales de granja y mascotas. Disfruta en tu diario del bonito álbum de imágenes
Un momento durante la excursión por Moraleja
Un momento durante la excursión por Moraleja
Nueve usuarios pasan una tarde de campo en Moraleja

El otoño nos está regalando los últimos rayos de sol cálido. Y este presente fue aprovechado por Raquel Clemente, educadora del Centro Ocupacional de Moraleja, para organizar una jornada de campo con los usuarios del taller de textil.

Las piscinas fluviales de Moraleja y la hermosa zona de La Encomienda fueron los lugares elegidos para disfrutar de una tarde cálida y otoñal. Desde allí, se acercaron paseando hasta la casa de campo propiedad de la familia de la monitora para disfrutar de un pic-nic a base de emparedados preparados con cariño para todos ellos por María Ángeles, cocinera en el Centro Ocupacional.

En el campo, el disfrute vino de manos, o mejor dicho, de patas de ovejas y gatos, que hicieron las delicias de los excursionistas. Numerosas son las especies de árboles que esconde la finca "Teorosa". Y así, mientras nuestros usuarios reconocían tipos de árboles como el peral, el olivo o el albaricoque, también pudieron conocer otras especies diferentes como el caso del membrillero o el árbol del caqui. La época era propicia y todo aquel que quiso regresó a casa cargado de una buena caja de membrillos y caquis.

Fue hermoso también el momento en el que Raquel Clemente enseño a los usuarios los murales que decoran la parcela. Un mandala recuerda a su añorada mascota mientras el árbol de la vida acoge entre su ramaje a todos los miembros de la familia.

Antes de regresar al Centro Ocupacional gestionado por Mensajeros de la Paz Extremadura en Moraleja, hubo tiempo para un café en un conocido establecimiento de la localidad y regresar a la casa de campo para dejar todo bien recogido. “Todos colaboraron encantados con las tareas encomendadas”, declara Raquel Clemente.

Para la educadora, la experiencia del viernes “estuvo de diez, resultó genial y todos nos hemos quedado con ganas de repetir”. Si algo echaron todos en falta fue “tener más tiempo porque estábamos disfrutando tanto de cada momento que nos hubiera gustado alargar cada instante”, concluye.