La Residencia de Mayores Alguijuela celebra el centésimo cumpleaños de Emilia
Emilia celebra un siglo de vida rodeada de cariño en la Residencia de Mayores que gestiona Mensajeros de la Paz Extremadura en Torremayor
La Residencia de Mayores Alguijuela, gestionada por Mensajeros de la Paz Extremadura en la localidad de Torremayor, ha celebrado el pasado viernes 26 de septiembre un acontecimiento muy especial: el 100 cumpleaños de Emilia, una de las residentes del centro.
La fiesta de cumpleaños estuvo llena de emoción y alegría. Emilia sopló sus velas acompañada por su familia, trabajadoras y todas las personas mayores del centro. Después, compartieron juntos una deliciosa tarta, además de aperitivos y refrescos que pusieron el toque festivo a la tarde.
La celebración también contó con un alegre photocall decorado con globos, donde Emilia posó junto a su familia, el personal y sus compañeros y compañeras de residencia, dejando un recuerdo lleno de sonrisas y cariño.
Uno de los momentos más entrañables de la celebración fue la lectura de un poema escrito por su nieto David, en el que con ternura narraba la historia de vida de Emilia, recordando anécdotas y valores que han marcado su trayectoria. Sus palabras emocionaron a los presentes, que celebraron con aplausos la bonita sorpresa.
Como muestra de afecto y reconocimiento, la dirección de la residencia quiso homenajear a Emilia con un ramo de flores y una caja de bombones, símbolos del cariño y la admiración que todos sienten por ella.
Desde la Residencia de Mayores Alguijuela se subraya la importancia de acompañar y celebrar la vida de las personas mayores, compartiendo con ellas momentos de alegría, reconocimiento y gratitud.
¡Felicidades, Emilia, por tus 100 años de vida y de sabiduría!
Poema dedicado a Emilia en su 100 cumpleaños
Corrían tiempos de entreguerras en una tierra extrema y dura y una pequeña llegaba al mundo con unos ojos tan verdes, que parecían aceitunas.
Era un sábado de septiembre, en la austera Garrovilla y a esa niña tan bonita, la hija de Agustín y Agustina, en el altar mayor de la iglesia la bautizaron Emilia.
La niña de mirada esmeralda, creció junto a sus amigas; en la escuela, por la calles, en misa o de romería, con ellas jugaba y reía hasta que de noche se hacía. Y así pasaban los años mientras la pequeña Emilia crecía.
Siendo todavía muy joven, muy poco más que una niña, le contaron que un mozo del pueblo, con tesón la pretendía. Y es que Melchor no era tonto; sabía lo que quería, llevarse a la muchacha más guapa de toda La Garrovilla.
Así iniciaron un viaje juntos, que casi 60 años duraría, al que también se sumaron tres soles, Manoli, Agustina y María. Y aunque la vida no les fue fácil, pues para nadie entonces lo sería, supieron como apañárselas y un caluroso día de julio, sin democracia todavía, tras un duro y largo trayecto, al País Vasco emigrarían.
Tras más de diez años fuera de casa, ganándose buenamente la vida, por fin el retorno deseado a su Extremadura querida, donde siguieron siendo felices, con más razón todavía, pues habían vuelto de nuevo a su natal La Garrovilla.
A poco de acabar el siglo, un triste viernes de abril, Melchor se fue de excursión al cielo y Emilia se quedó aquí, con gran pesar en su alma, pero por otro lado feliz, pues el amor y la compañía de su extraordinaria familia la animaron a seguir.
Va a hacer seis años que Emilia a un hotel de lujo se mudó, donde la miman, cuidan y quieren; se fue a Torremayor. Aunque allí ha pasado lo suyo, también el COVID la atacó, pero con su fortaleza innata, de todo ello salió.
Ahora Emilia cumple 100 años y con ella lo celebramos, para que siga cumpliendo tranquila hasta que quiera el Señor.