Los salones de los centros residenciales que gestiona Mensajeros de la Paz Extremadura en los municipios de Torrecilla de los Ángeles y Hernán Pérez, se han convertido esta semana en un tablero del tradicional y conocido juego de la oca, a lo grande, lleno de color, emoción y ¡unas adorables y jóvenes "ocas"!
Gracias a esta entrañable actividad intergeneracional, mayores, niños y niñas, han compartido jornadas muy especiales jugando al clásico Juego de la Oca, pero en un formato único: a tamaño real, con grandes casillas dibujadas por las trabajadoras y cuidadosamente coloreadas por las personas residentes de cada centro. En el juego, los y las menores eran las fichas que iban avanzando, casilla a casilla, superando pruebas, con la ayuda y complicidad de las personas usuarias del centro, que también lanzaban con entusiasmo el dado.
Este tipo de iniciativas, forman parte de la apuesta de Mensajeros de la Paz Extremadura, para fomentar la convivencia entre generaciones y así reforzar los valores de solidaridad, respeto, participación y cariño mutuo. El resultado siempre es positivo pues son jornadas de sonrisas, recuerdos compartidos y conexiones especiales entre menores y residentes.
“Actividades como esta, son una forma preciosa de mantener vivas las tradiciones mientras creamos nuevos recuerdos. Lo hemos preparado con muchísima ilusión y ver a las personas mayores sonreír y conectar con los niños y las niñas de esa forma es algo que emociona bastante”, comenta la directora del centro Estela Perales.
Desde la asociación, destacamos que este tipo de encuentros, no solo llenan de alegres momentos a los y las residentes, sino que también permiten a los niños y a las niñas participantes aprender valores fundamentales en un entorno cercano, afectivo y enriquecedor.
Y más allá de lo lúdico, estas iniciativas también ponen en valor algo esencial: la implicación y voluntariedad del equipo profesional del que disponen ambos centros, pues dedican tiempo, trabajo, esfuerzo, creatividad y mucho cariño para convertir una simple actividad propuesta en algo especial. Cada dibujo, cada detalle del tablero tiene un pedacito de todo el personal. Esta implicación nace de valores como la empatía, la vocación del cuidado y la dedicación y el compromiso con el bienestar de los demás.
Las diferentes jornadas en las que se ha realizado la actividad han finalizado con un pequeño aperitivo refrescante para todas y todos en un ambiente donde el juego se convierte en un puente para compartir, aprender y disfrutar.